snowrunning

Corriendo en la nieve o Snowrunning: ¿conocías esta modalidad?

Correr en la nieve o, dicho de otra forma: snowrunning. El caso es que se trata de una modalidad emergente entre una de las muchas actividades outdoor y que cada vez tiene más adeptos.

Surgió en los países nórdicos como te habrás imaginado y debido a la cantidad de nieve que podemos encontrar por esos países y además durante prácticamente todo el año. En España toca disfrutar de esta modalidad más bien en los meses de invierno, estación en la que se celebran la totalidad de las competiciones que han apostado por esta peculiar modalidad.

Ojo que correr por la nieve, aunque pueda parecer una actividad sencilla y que inconscientemente todos hemos realizado incluso de pequeños si alguna vez hemos visitado lugares con nieve, no es tarea sencilla y requiere de una muy buena forma física porque el esfuerzo es notable.

La sensación de correr en la nieve genera sensaciones muy distintas a las que habitualmente vivimos corriendo en asfalto o por la montaña sin nevar, pero además requiere de un material específico, mucha técnica y buena gestión de la seguridad, especialmente cuando nos encontramos en desnivel.

Pero ¿qué vamos a necesitar exactamente para practicar snowrunning?

Micro crampones, indispensable.

Y es que la nieve, como ya te habrás imaginado, resbala y mucho. Los micro crampones serán necesarios para movernos con seguridad sobre ella, pero además así podremos traccionar, impulsarnos y tener el tacto suficiente en las bajadas. Te encontrarás con muchas marcas diferentes, pero básicamente son unos cables unidos a una placa con diferentes puntas de distintos milímetros en la parte delantera. Los unimos a nuestro pie mediante un sistema de goma elástica y en algunos casos con unas tiras de velcro para una mejor fijación.

Calzado.

El tipo de zapatilla que vamos a llevar a la nieve dependerá mucho de la temperatura de ese día en la montaña y del estado de la nieve. Por ejemplo, si estamos en una cota elevada y la temperatura es muy baja, el calzado con polaina y membrana de Goretex será una buena opción.

Calcetines y ropa.

Poco que añadir aquí que no te imagines ya: ropa que abrigue y aísle bien del frío y nos mantenga calientes.

Snowrunning en marcha.

Con todo el kit de ropa y material listo, toca ponerse en marcha y tener en cuenta siempre:

Los riesgos.

Hay que conocerlos y evaluarnos. Ser siempre conscientes de ellos. Las avalanchas de nieve o las caídas en agujeros por rotura del manto son de lo más habitual. Si no tienes experiencia, te aconsejamos ir acompañado de un profesional y por zonas conocidas y terrenos seguros.

Tranquilidad.

Si es de tus primeras veces, relax. Tómatelo como una toma de contacto. Un nuevo medio requiere de una adaptación que no siempre se hace tan rápidamente como nos gustaría.

Técnica. Muy importante.

Te va a tocar escoger de forma muy estratégica dónde vas a colocar cada pisada para que sea lo más segura posible y evitar caídas y resbalones. Ten en cuenta que las bajadas van a ser casi en el 90% de las ocasiones lo más peliagudo y dónde más ojo vas a tener que poner.

¡Y poco más que añadir! Lo que siempre te decimos: rodéate de buenos profesionales del sector. La seguridad es sin duda la prioridad número uno.

¿Has hecho alguna vez snowrunning? ¡Cuéntanos!

correr por montaña

Correr por montaña escuchando música: ¿sí o no?

Se abre debate sobre si eres de los que corren en la montaña con música o no. Se comenta en el mundo del Trail running que hay dos tipos de corredores: los que corren con música y los que lo hacen sin ella. ¿De qué tipo eres tú?

Nosotros no vamos a posicionarnos en un lado u otro, pero sí te vamos a contar cuáles son los beneficios de correr con y sin música en la montaña.

correr por montaña

Sí a la música:

Motivación.

Es el principal motivo de los que llevan música en la montaña. Una canción adecuada en el momento justo puede aportarnos un extra para terminar el entreno o sencillamente para correr ese día. Un empujón que a veces nunca viene mal.

Ayuda mental.

Porque no vamos a negar que la música a veces nos ayuda a evadirnos muchas veces de todo en un entreno largo y nos ayuda a no pensar demasiado.

¿Mejor ritmo de entrenamiento?

Esto nos han contado muchos corredores que usan música en sus entrenos. La teoría dice que una canción con un ritmo alto nos puede ayudar a no aflojar en algunos momentos del entreno y ayudando a que la velocidad media que llevamos no decaiga.

Retrasa la sensación de cansancio.

También algo que nos cuentan los defensores de la música y es que confiesan que esa sensación con música se retrasa notablemente y el cuerpo rinde durante más tiempo. ¿Será verdad?

correr por montaña

No a la música:

La seguridad se ve comprometida.

Es cierto que cuando dejamos de escuchar los sonidos externos que nos rodean en la naturaleza, podemos poner en riesgo en parte nuestra seguridad y perdemos esa sensación de alerta. Súmale también que, si alguien necesita tu ayuda, difícilmente vas a poder escuchar los gritos de auxilio.

Cambios en el ritmo.

Y es que el cuerpo, de forma involuntaria, cambia el ritmo en carrera según el ritmo de la canción que se reproduzca en ese momento. Con lo que, si quieres llevar un ritmo planificado, es recomendable no usar música.

Sensaciones del cuerpo.

Sin música será más fácil que atendamos a las sensaciones que nos transmite nuestro cuerpo y aprenderemos mejor cómo reacciona nuestro cuerpo frente a determinados esfuerzos.

Adiós a los sonidos de la naturaleza.

Sí, con música te los vas a perder, pero sin ella escucharás los árboles, los pájaros, la brisa, los ríos… ¿qué mejor música que esa?

Y ahora confiesa: ¿Eres de los que corre en montaña con música o de los enemigos de los auriculares? Te leemos en comentarios.

aludes

Aludes: clasificación de riesgo

Cuando hablamos de aludes, es que la cosa se pone seria y asusta un poco, pero tranquilos, para estar seguros en la montaña, hay que aprender de casi todo y una de las cosas es conocer la Escala de clasificación de terreno de aludes o ATES.

ATES es un sistema que clasifica el terreno en función del grado de exposición a los aludes. Y como resultado de esa clasificación, tenemos una cartografía en la que, mediante colores, se representan esos tipos de terreno.

Esta herramienta de seguridad está disponible para quiénes vayan a realizar una actividad en la montaña con nieve y fuera de las estaciones de esquí y pistas balizadas.

Tipos de terreno

ATES diferencia 3 tipos de terreno según el grado de exposición a aludes:

Terreno simple (verde).

Exposición a pendientes poco empinadas y terreno forestal. Algunos claros en el bosque pueden implicar zonas de llegada de aludes poco frecuentes. Muchas opciones para reducir o eliminar la exposición.

Terreno exigente (azul).

Exposición a zonas de trayecto de aludes ya bien definidos y a zonas de salida o trampas. Hay opciones para reducir o eliminar la exposición, pero escogiendo las rutas con mucho cuidado.

Terreno complejo (rojo).

Exposición a zonas de trayecto de aludes múltiples y superpuestas o grandes extensiones de terreno abierto y pendiente. Zonas de inicio de aludes múltiples y con trampas abajo. Mínimas opciones de reducir la exposición.

Teniendo disponible esta información de ATES, también es importante que consultemos siempre el Boletín de Peligro de Aludes (BPA). De esta forma, mientras ATES nos da información sobre el tipo de terreno, BPA ha lo propio con la estabilidad del manto nivoso y lo clasifica en 5 grados: de débil a muy fuerte, teniendo en cuenta la siguiente escala:

alud

Con todos estos datos y herramientas que tenemos a nuestra disposición, toca consultar el “Planificador de ruta”. Se trata de un cuadro que sugiere una recomendación concreta a la hora de realizar una actividad en un momento determinado y define el grado de peligro asumido por el montañero.

La recomendación que ofrece el Planificador de ruta podrá ser:

Precaución (zona verde).

Las condiciones son aptas para circular por la montaña en terreno de aludes y los accidentes son poco probables. Se debe circular con precaución y empleando la observación para identificar posibles peligros.

Extrema precaución (zona amarilla).

Se requiere precaución extra: el desencadenamiento de aludes accidentales o naturales es posible y los accidentes en este caso, frecuentes. Para circular de forma segura en estas condiciones es imprescindible una comprensión profunda del problema de avalancha vigente

No se recomienda (zona roja).

No se recomienda circular sin sistemas de seguridad y guiaje profesionales. Las condiciones están servidas para que ocurra accidente por alud e incluso tomando decisiones a conciencia pueden ocurrir accidentes graves.

alud

No podemos olvidar que lo que nos aporta este cuadro son siempre recomendaciones, pero somos nosotros los que debemos tomar la decisión final evaluando todos los riesgos y siendo conscientes de nuestro nivel de conocimiento del terreno.

Cuéntanos: ¿alguna vez has visto un alud de cerca?

Te leemos en comentarios.

tipos de nubes

Meteorología en montaña: tipos de nubes

¿Quién tiene una salida a la montaña y no mira la meteorología al menos el día antes? Pues hoy precisamente queremos hablarte de los diferentes tipos de nubes que puedes encontrar en montaña para saber identificarlos.

Es evidente que la meteorología va a marcar nuestra salida a la montaña y con mirar “el tiempo” en el teléfono, ya te dejamos claro que NO es suficiente.  La meteorología es cambiante y en alta montaña por ejemplo, más todavía. Si queremos tener una salida segura, debemos tener unos mínimos conocimientos sobre las diferentes nubes que podemos encontrar.

Ya sabemos que las nubes se forman por el enfriamiento de una masa de aire y condensación de parte de su vapor de agua. En base a esto, podremos clasificarlas en tres pisos: bajas, medias y altas. Y estas tres clases a su vez, las dividiremos en otras.

Nubes bajas.

Son las que se encuentran entre 0 y 2000m de altura y formadas principalmente por gotículas de agua líquida. A su vez las podemos dividir en:

  • Estratos. Tienen un aspecto de neblina grisácea sin que se pueda observar una estructura definida o regular. Aparecen pegados al suelo y habitualmente ligados a la niebla por lo que pueden provocar llovizna. 
  • Estratocúmulos. Pueden generar precipitaciones más débiles y presentan ondulaciones amplias parecidas a cilindros alargados.
  • Cúmulos. Te recordarán a algodones y ya pueden generar precipitaciones del tipo chubascos. Presentan un gran tamaño con un aspecto masivo con sombras muy marcadas cuando están entre el Sol y el observador.
  • Cumulonimbos. Nubes de tormenta que por lo general vienen acompañadas de rayos, viento y granizo. De gran tamaño y apariencia masiva con un desarrollo vertical muy marcado. Además estas nubes pueden tener en su parte superior cristales de hielo de gran tamaño.
Estratos
Estratocúmulos
Cúmulos
Cumulonimbos

Nubes medias.

Las que se sitúan entre los 2000 y 7000m de altura y las forman la mezcla de cristales de hielo y gotículas de agua líquida.

  • Nimbostratos. Precipitaciones continuadas pero sin tormenta ni granizo.
  • Altocúmulos, que puedan originar precipitaciones débiles. Parecen copos de tamaño mediano y estructura irregular con sombras entre los copos. Presentan ondulaciones o estrías anchas en su parte inferior.
  • Altostratos. Una capa nubosa uniforme que puede originar precipitaciones débiles. Son capas delgadas de nubes y en la mayoría de los casos es posible visualizar el sol a través de la capa de nubes.
Altocúmulos
Altostratos

Nubes altas.

Son las que tienen su base por en cima de los 7000m y nunca producen precipitación.

  • Cirros. Tienen un aspecto sedoso y unos filamentos muy blancos. Transparentes y sin sombras internas. Te parecerá que el cielo ha sido cubierto a brochazos.  
  • Cirrostratos. Veremos un velo nuboso de tipo blanquecino. Este tipo de nubes suele producir un halo en el cielo alrededor del Sol o de la Luna.  
  • Cirrocúmulos. Numerosos y pequeños cúmulos elevados y agrupados. Arrugas finas y formas redondeadas como pequeños copos de algodón. Son totalmente blancas y no presentan sombras.
Cirros
Cirrostratos
Cirrocúmulos

Conocer este tipo de nubes es vital para tener una salida segura en montaña. ¿Sabías ya que había tantas clases de nubes?

esterilla para montaña

¿Cómo escoger tu esterilla para montaña?

Cuando nos toca pasar la noche fuera en plena naturaleza y hay que ir cargado, entre todo el material que vas a llevar, se encontrará una buena esterilla para montaña. Y ojo porque no se trata de llevar una esterilla que sea solo cómoda, sino que es indispensable que sea aislante para evitar las pérdidas de calor y garantizar en cierto modo nuestra seguridad por la noche.

Las esterillas pertenecen a ese tipo de material en el que la gran mayoría de las veces no reparamos o no le damos la importancia que merecen. Acumular noches durmiendo mal y perdiendo calor en las frías noches de montaña, agota, créenos.

A la hora de comprar una buena esterilla, hay dos cosas importantes que debes tener en cuenta sin discusión: que aísle bien del frío y humedad y por supuesto, que también aporte comodidad.

Entrando en materia: el valor R.

¿Valor R? ¿Esto qué es? Se trata de un número muy importante para conocer la capacidad de aislamiento de nuestra esterilla para montaña. Normalmente suele venir indicado. Con este valor sabremos la capacidad que tiene nuestra esterilla para resistir la circulación del calor. Y precisamente por eso se llama valor R, porque mide la Resistencia a transmitir el calor. Cuando mayor sea este valor, menor calor perderemos y más aislados estaremos.

Este valor comienza desde el número 1 (en verano, por ejemplo). Y a partir de 3,5 empieza a ser un valor razonable para el invierno. Ojo: cuánto mayor sea, mejor, pero ten en cuenta que también pesará más. Hemos visto colchonetas de camping de un R igual a 15 pero ¡con 4 kilos de peso!

¿Qué tipos de esterillas hay?

Te va a tocar tener en cuenta 3 factores a la hora de escoger tu colchoneta: el peso, su capacidad de aislamiento y la capacidad de acolchado o comodidad.

Tenemos 3 tipos principales de esterilla para montaña: de espuma, hinchables o auto hinchables.

Esterillas de espuma

Son las clásicas de siempre. Con el tiempo han evolucionado de simples esterillas planas a diseños complicados que minimizan su peso y aumentan comodidad y aislamiento.

Lo bueno de estas esterillas es que pesan poco, pueden llevarse fuera de la mochila, sirven para sentarte en alguna parada, son económicas y duraderas.

Lo malo es que ocupan muchísimo y tienen un valor R bajo. No se recomienda su uso en condiciones adversas de mucho frío.

esterilla para montaña

Esterillas hinchables

Son las más cómodas. Dependiendo del grosor, llevarán más o menos peso. Estas esterillas han evolucionado muchísimo y gracias a los materiales que se usan, se ha conseguido reducir su peso sin afectar a su resistencia.

¿Lo bueno? Comodísimas, se pliegan ocupando poquísimo espacio, son ligeras y los actuales modelos alcanza valores R incluso superiores a 5, lo cual es óptimo para invierno.

Lo malo es que son menos resistentes, pueden pinchar o rasgarse, suelen ser más caras, las fluctuaciones de temperatura modifican la presión del aire y a veces da la sensación de que se van deshinchando y no siempre apetece hinchar la colchoneta a soplidos tras una jornada intensa en la montaña.

Esterillas auto hinchables

La mayoría de personas piensan que son como las anteriores pero que se hinchan solas y no es así. Las que se suelen usar para la montaña son una especie de híbrido entre las de espuma y las hinchables y así combinan la capacidad de aislante de la espuma con la comodidad del aire. Al interior lleva estructura de celdas de espuma con huecos para aire. Y al plegarlas, comprimimos todas esas celdas.

Tienen múltiples ventajas: suelen ser cálidas y perfectas para invierno, más resistentes que las hinchables, evitan la sensación de pérdida de aire, más económicas que las anteriores, con posibilidad de regular la dureza con más o menos aire y sí, se autohinchan, lo que es un puntazo.

También tienen su parte mala y es que son más pesadas que las hinchables, menos compactas al plegarse y tampoco es recomendable su uso con el suelo en exterior.

Y a la pregunta del millón: ¿cuál es la que debes escoger? Pues como buenos gallegos, te diremos que depende de dónde vayas a acampar, de las condiciones climáticas, etc.

Ahora cuéntanos, si tienes ya esterillas: ¿cuál estás usando?

mal de altura

Qué es el mal de altura (MAM)

A modo resumen y de forma directa, te diremos que el mal agudo de montaña (MAM) o también conocido como mal de altura, es la falta de adaptación del organismo a la hipoxia (disminución de la presión parcial de oxígeno en el aire inspirado).

Y es que la altitud es una variante importante a tener en cuenta que algunas veces pasamos por alto y que puede provocarnos más de un susto.

Vayamos por partes: ¿qué es mal de altura?

Normalmente ocurre cuando el cuerpo no se aclimata lo suficientemente rápido a esas nuevas condiciones. Lo habitual es que lo sufran aquellas personas que no están habituadas a estar en altura y ascienden demasiado rápido a un rango de altura entre los por encima de los 2400 metros

Ten en cuenta que un 21% del aire que respiramos es oxígeno. El porcentaje siempre es el mismo y no varía en función de la altitud. Lo que es lo mismo: da igual que estés en la playa que en la cima del Everest que el oxígeno será el mismo. El problema del mal de altura llega porque la presión atmosférica es mucho menor. Y esa disminución de la presión provoca que cada vez que intentemos respirar, entre a nuestro organismo menor cantidad de oxígeno.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas no los vas a notar al momento, sino que puedes llegar a notarlos pasados unas horas. Además, sería necesario un tiempo de exposición a la altura que varía entre las 6 y las 24 horas.

Algunos de los síntomas iniciales del MAM son: mareos y vértigos, cansancio estando en reposo, dolor de cabeza, nauseas y vómitos, taquicardias, trastornos en el sueño o falta de apetito.

Los más avanzados: tos con sangre, pérdida de consciencia, cianosis (color azul de la piel), falta de coordinación en los movimientos, disnea (ahogo) o disminución de la cantidad de orina.

Como ves, los síntomas avanzados son terriblemente peligrosos. Se puede comenzar con síntomas leves que pueden agravarse hasta desembocar incluso en un edema agudo de pulmón o incluso cerebral. Ambos como te imaginarás, pueden poner en serio peligro tu vida.

¿Y cómo lo prevenimos?

La mejor forma sin duda es una buena y correcta aclimatación. De forma progresiva y coherente con el estado de forma, necesidades y posibilidades que nuestro cuerpo ofrezca. Además, es indispensable estar bien hidratados.

Si estás ascendiendo y comienzas a sentir alguno de estos síntomas, la solución es fácil y clara: desciende. De esta forma la presión atmosférica aumentará y volveremos a respirar con normalidad y conseguir más oxígeno para nuestros pulmones. Y aún así, incluso descendiendo, si has llegado a sufrir algunos de los síntomas, aunque sean los más leves, lo recomendable es que te pongas en manos de un profesional médico para que te haga una revisión de tu estado tras los síntomas.

¿Conocías lo que era el MAM? ¿Alguna vez lo has sufrido? Te leemos en comentarios.

marcha nórdica

Qué es la marcha nórdica o nordic walking

Como ya sabes, en el equipo de Milpositivos siempre estamos en continua formación, y hace unos meses, nuestro CEO David, se convertía en instructor INWA de marcha nórdica y hoy queremos hablarte un poquito sobre ¿qué es la marcha nórdica o Nordic Walking?

La historia de la marcha nórdica

¿Sabías que tiene su origen en Finlandia en los años 30? Por aquel entonces, esquiadores de fondo, usaban sus bastones como parte del entrenamiento, pero fuera del entrenamiento en nieve. Pero no fue hasta los años 60 cuando por fin se documentó este uso de los bastones, gracias a una profesora de educación física, en una escuela de Helsinki y después en una de Finlandia.

marcha nórdica

Ya a finales de los años 80 se empiezan a celebrar las primeras caminatas públicas con bastones en Finlandia y en los años 90 se llevan a cabo las primeras investigaciones científicas sobre ello.

En precisamente en los años 90 cuando el Instituto Finlandés del Deporte, propone el nombre de “Nordic Walking” para su uso internacional y en el año 1997 se comienzan a comercializar los primeros bastones. ¡De eso hace ya más de 20 años!

Fue en el año 2000 cuando se funda lo que hoy se conoce como Federación Internacional de Nordic Walking, o lo que más te sonará por sus siglas: INWA.

¿Pero en qué consiste el Nordic Walking y qué beneficios tiene?

Con el uso de los bastones impulsamos nuestro cuerpo hacia adelante e integramos la actividad de la parte inferior y superior del cuerpo, pero respetando siempre las características biomecánicas de nuestra marcha habitual y sobre todo con una correcta alineación articular.

Es una actividad segura y además eficaz porque trabaja el cuerpo de forma simétrica y equilibrada con el objetivo de mejorar nuestro bienestar físico y también emocional. ¿Lo mejor de todo? Es que puedes practicar Nordic Walking durante toda la vida, incluso en la tercera edad porque es adaptable a las condiciones físicas de cada uno.

marcha nórdica

El fin de la marcha nórdica es promover unos hábitos de vida activos así como posibles rehabilitaciones de determinadas patologías, mejorar la condición física y también el rendimiento deportivo.

Eso sí, es importante que tengas en cuenta que para practicar marcha nórdica debes hacerlo con una buena técnica, para lo que necesitarás un entrenador formado con el fin de evitar gestos lesivos y posturas forzadas que te puedan acarrear lesiones o dolores.

Así que ya sabes, si te apetece aprender marcha nórdica, apuesta por un profesional formado y con la certificación INWA. Si te apetece probar, ¡escríbenos!

mapa y brújula

Orientarse con mapa y brújula

Estamos tan acostumbrados ya al GPS en el reloj y el teléfono móvil que a muchos se les ha olvidado ya cómo es orientarse con mapa y brújula ¿verdad? Pues tenemos que deciros que, si os gusta la montaña y soléis rutear habitualmente, saber manejarse con mapa y brújula es fundamental.

¿Qué pasaría si de repente te quedas sin batería en el teléfono? ¿Y la señal del GPS se pierde?

Por esto es por lo que debes aprender sí o sí a manejarse con mapa y brújula.

La brújula.

Debes tener muy claras cuáles son las partes que componen una brújula:

  • La flecha de dirección de la brújula.
  • La regla (que habitualmente a un lado estará en centímetros y al otro en pulgadas).
  • El limbo giratorio que indica los 4 puntos cardinales y se divide en 360º.
  • La aguja magnética (verás que el extremo de diferente color indica el norte magnético).
  • La flecha indicadora del norte (N).
  • Y el soporte transparente para la lectura de mapas.

Y ahora sí: ¿cómo nos orientamos con mapa y brújula?

  • En la medida de lo posible, usa una brújula de mapa, transparente.
  • Coloca el mapa en un lugar siempre plano o sujetado en horizontal con las manos y coloca la brújula sobre él.
  • Rota el mapa (sin mover la brújula) hasta que la vertical del mapa, que indica la dirección norte-sur, con el norte en la parte superior, quede alineada con la aguja magnética. Con esto ya tendríamos orientado el mapa hacia el norte…pero sería el norte magnético.
  • Toca girar el limbo rotatorio hasta que la aguja magnética se encuentre dentro de la flecha indicadora del Norte (letra N). Así la N apuntará al norte y a su vez todas las indicaciones del limbo (N, S, E, O) corresponderán a las reales.

Si hemos corregido los grados de declinación, podremos ver en la N del limbo la dirección del norte geográfico. Ahora por fin el mapa quedará orientado al norte y podremos identificar los accidentes del terreno y cuál es la dirección que queremos seguir.

Parece difícil, pero creednos, cuando lo haces un par de veces, ¡es más sencillo!

[CONSEJO] Si nos admitís un consejo que os ayudará mucho a entender más sobre la orientación, aspecto básico en montaña, os recomendamos a participar en una prueba de orientación, tanto a pie como en bicicleta si podéis. Será no solo divertido, sino que también os ayudará a mejorar y aprender sobre la orientación en montaña.

mochila de montaña

Cómo cuidar tu mochila de montaña

Todos sabemos cómo queda una mochila de montaña tras una ruta y más cuando es de varios días. Si queremos que nos dure bastante, toca cuidarla como es debido ya que se trata de uno de nuestros elementos imprescindibles para salir a la montaña.

Por muy fácil que sea la ruta, llana, corta y vayamos de forma relajada, sudamos. Y las sales del sudor es una de las cosas que más deteriora la mochila, especialmente en la parte de los hombros. Además, también están los restos de comida que se puedan filtrar, las cremalleras también pueden sufrir, etc.

mochila de montaña

Si estás pensando en meter tu mochila a la lavadora…stop! No es la mejor opción para los materiales y vamos a contarte cómo debes hacerlo. Toma nota:

  • Mochila totalmente vacía y cremalleras abiertas. Nunca te olvides de los bolsillos interiores. Dale la vuelta y sacúdela bien.
  • Pasaremos después a una limpieza superficial y para ello, hazte con una esponja húmeda, pero sin jabón, y repasa todo el interior aprovechando para eliminar los posibles restos que hayan podido quedar tras la sacudida.
  • Frota después la parte exterior, ahora sí, con un poco de jabón neutro. Acláralo con otra esponja diferente.
  • Al finalizar, cuelga la mochila boca abajo y espera a que seque al 100%.

En casos “extremos” en los que no quede más remedio que hacer uso de la lavadora, primero tendrás que revisar que tu mochila lo admita y eso te lo indicará en su etiqueta porque no todas son aptas para lavar a máquina.

Lo primero será comprobar que nuestra mochila no tiene varillas metálicas en el interior. Si las tiene, hay que quitarlas.

Es mejor que introduzcas la mochila dentro de una bolsa de lavado y evitarás así posibles enganches con las cinchas.

mochila de montaña

Usa siempre detergente neutro. Nada de olores, perfumes ni suavizantes. Escoge lavado en agua fría y sin centrifugado y en la medida de lo posible, que el ciclo de la lavadora no supere la media hora.

Finalizado el lavado, el secado siempre boca abajo y preferiblemente al aire libre ya que usar la secadora, puede dañar los tejidos de la mochila.

Si tu mochila no permite sacar las varillas o no entra en la lavadora, también podrás hacer esta limpieza profunda a mano. Simplemente usa un barreño grande con agua tibia y lo mismo, jabón neutro y un cepillo suave o trapo para las zonas más sucias. Con un cepillo de dientes por ejemplo puedes limpiar las zonas de difícil acceso o cremalleras.

¿Ves qué fácil? Así no solo alargarás la vida de tu mochila, sino que agradecerás tenerla limpia en cada salida.

[CONSEJO] ¡Ah! Si admites un truco por nuestra parte y quieres que tu mochila esté limpia más tiempo, haz uso de un cubre mochilas para protegerla y usa bolsas estancas para la comida y accesorios de baño o limpieza.

Gracias por leer.

portabebés en montaña

Montaña y naturaleza: ¿cómo escoger el portabebés?

¿Qué pasa cuando tienes hijos y eres un amante de la montaña? ¡Nada en absoluto! Simplemente, hay que comprarle al enano o enana de la casa, un portabebés para que vaya a la montaña con el resto de la familia.

Ahora, ¿cómo escogerlo? Porque hay tantas opciones…Te contamos en qué debes fijarte.

portabebés en montaña

Lo primero que tienes que preguntarte es: ¿a partir de qué edad puedo utilizarlo? Esto dependerá en parte del fabricante del portabebés que en ocasiones especifican meses pero también tamaño y peso mínimo. Es importante tener en cuenta que el bebé debe ser capaz de controlar el peso de su cabeza sobre su cuello perfectamente, con lo que es probable que tengas que esperar al menos hasta los 6 meses.

El centro de gravedad. Si vamos a llevar al niño a la espalda, se situará alto, para que pueda disfrutar del paisaje mirando hacia adelante. La “pega” es que si se mueve mucho, repercutirá en nuestra comodidad y puede desequilibrarnos pero la mayoría de portabebés pueden ajustar la altura.

También es importante tener claro que no vas a poder realizar cualquier tipo de actividad con el portabebés y estarás algo más limitado pero quitando actividades de muchas horas o técnicas, todo lo demás está casi permitido.

portabebés en montaña

Ventajas de un portabebés en montaña

  • Comodidad gracias a la amortiguación que es similar a la de una mochila de carga.  
  • Distribución del peso similar al de una mochila de carga y con buenas opciones de respaldo y cinturón.
  • Seguridad ante posibles tropiezos o caídas.
  • Asas para poder levantar el portabebés sin riesgo para el niño.
  • En algunas marcas, también disponen de reposapiés y sujetacabeza.
  • Función también de mochila porque llevaremos al niño pero también nuestra ropa, accesorios, sus cosas…
  • Tiene pata de apoyo que permite que el portabebés se mantenga solo de pie.
  • Dependiendo de las marcas, también suelen tener como opción el protector del sol, de lluvia y también de los dichosos mosquitos.
  • Algunos llevan hasta sistema de hidratación

A la hora de decidirte por un modelo en concreto, dependerá también del tipo de actividad que le vayas a dar. Si sales mucho con ella, si solo será de forma esporádica, para trayectos más largos o más cortos…

Eso sí, una de las cosas más importantes que nunca puedes dejar al azar es el ajuste de la mochila. Cada persona tiene una constitución y un cuerpo diferente, una forma de caminar. Una mochila mal ajustada puede ocasionarte más cansancio, posibles lesiones e incluso accidentes. Ten en cuenta que alrededor del 80% del peso que vamos a cargar, debe recaer sobre el cinturón y por eso esa pieza es de las más importantes. Teniendo el ajuste del cinturón correcto, después ajustarás los tirantes.

No te preocupes si te toca salir solo o sola con él. Colocarse y quitarse el portabebés es más sencillo de lo que parece. Si no tienes a nadie que te ayude, puedes apoyarlo en el suelo, aprovechando su pata de apoyo. Así colocarlo y quitártelo, será más sencillo.

Y ahora cuéntanos: ¿ya tienes tu portabebés o aún falta el propio bebé? ¡Te leemos!

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